miércoles, 23 de diciembre de 2015

El silencio...

El silencio es parte de la música... En un pentagrama viene marcado de diferentes formas en función del compás al que acompañe y del tiempo que se pretende que dure el silencio.
En tiempos en los que estudiaba música en el conservatorio, mi preferido siempre era el "silencio de negra". Creo que porque cada persona lo dibujaba de una manera diferente... no sé.

Hace diez días tuve a bien escribir y publicar esta entrada. La verdad es que siempre he estado despreocupada por el blog. En el sentido de que escribo lo que me apetece, cuando me apetece. Sin esperar realmente que nadie lo lea. La mayoría de las veces pienso que es una forma de diario compartido "por si a alguien le sirve". Que si no se da el caso de que le sirviera... pues tampoco pasa nada, oye.

Escribo sin repasar lo que escribo. De forma impulsiva. Y publico. Ya está.
Y me hago amiga de la gente que me comenta o de aquellos sitios que yo comento porque siento que los conozco. Y porque a algunos acabas conociéndolos personalmente. Y fin.
El único objetivo, de haberlo,  es de mantener vivos los recuerdos y  devolver la ayuda que me dieron intentando ayudar. Nada más.

Pero hace diez días... en un momento en el que me metí a contestar comentarios, me percaté de que no iba a ser una entrada normal. Las visitas aumentaban exponencialmente. Alguien había compartido la entrada y de ahí al infinito... Y de primeras me emocioné. Y de segundas me asusté.
Porque hasta ese momento yo era un ser anónimo sin más. Una R1 cualquiera que pulula con cara de panfililla por cualquier hospital. Pero si alguien me conocía (y si era verdad que lo estaba leyendo esa cantidad de gente... eso iba a suceder en breve...) me iba a identificar.

Y no tardaron los guasap de ... "¿Eres tú...?" ni tardaron los saludos en el hospital de... "Oye... ¡no sabía que tuvieras un blog!" ... Y todo eran elogios, oye. Que bien podría haber dicho con la mirada bien alta y sudando orgullo algo como : "SÍ, SOY YO" (como el médico de Mafalda...)
Pero no fue así...
Miraba para otro lado, coloradísima y pensando... "igual de aquí a unos días se les olvida a todos..."
Un silencio de negra... pon un silencio de negra que el de corchea se va a quedar corto... Pensaba.

Y he estado pensando en ese silencio qué hacer con todo esto. ¡¡Si es que yo no estoy hecha para la fama!! Y ya sé que estas entradas medio virales, quedan en eso... En entradas puntuales. Nada más. Que las aguas volverán a su cauce. Que es en ese cauce donde me siento cómoda.
¿Pero y si no?

Yo escribía entradas sobre la residencia dando por sentado que anónimas eran y anónimas se quedaban. Intentaba ser sincera conmmigo misma cuando las escribía, como siempre.
Muchos llegaron y se fueron del blog... pero otros llegaron, y, aunque "ocultos", están... y estarán. No me molesta. Al fin y al cabo, supongo que todo el mundo que tiene un blog espera que alguien lo lea (por lo visto yo no... :p ) Pero el hecho de que haya gente que cuando me cruzo por el hospital sepa si he comentado tal o cual cosa de una especialidad en concreto, que pueda inlcuso sospechar de alguna manera de quién hablo, etc etc... pues no termina de convencerme.De hecho, creo que me he vuelto medio paranoica, y cuando me cruzo con algún conocido por el hospital y lo saludo, mi cabeza dice: "lo sabe..., seguro que lo sabe..." (cualquiera diría que es un delito...)
 Si todo quedara entre resis, sin problema. Al fin y al cabo nada malo tengo que decir de ningún resi mayor del hospital. Los R1 estamos siempre mimaditos (cada día temo más ser R2...) Pero... ¿y si no todo queda ahí? ¿Tendrá el mismo sentido escribir maquillando las palabras para que nadie se ofenda ni una pizquitilla?
Ahora mismo, pienso que no.
 ¿Tendría algún tipo de repercusión en mi trabajo que "alguien más" lo supiera? No lo sé... pero si es que sí, no sé si estoy dispuesta.

Y por eso estoy pensando si darme más bien un silencio de blanca... o de blanca con puntillo...

Las entradas que me quedan sobre el MIR y que las tengo en mente, las escribiré y publicaré dentro de no mucho.
Las que iba contando los rotatorios... las escribiré, como hasta ahora. Pero de momento las dejaré en un compás de silencio... de silencio con calderón. Quizás algún día las publique. Si es así, será todo con cierto retraso. La opción de "contar mentiras" no va conmigo.
Y, aunque en un momento de los de agobio, pensé en terminar con el blog, me acordé de los motivos que me llevaron a abrirlo, hace ya casi 4 años y se me quitó de la cabeza esa opción.

Así que... a todos los que estuvisteis, o los que estáis y a los que estaréis... Gracias por estar. ¡¡Estáis invitados a seguir estando!!
Pero os pido disculpas por los silencios. Los silencios hacen que la melodía sea más bella.


Y para muestra, os dejo un vídeo de una de mis piezas favoritas... Los silencios es lo que me pone la piel de gallina.... ;)




Ah.. perdón... ¡¡¡FELICDES FIESTAS A TODOS!!!
Y a los MIR... ¡¡MUCHO ÁNIMO  Y MUCHA FUERZA!!

domingo, 13 de diciembre de 2015

Carta a los pacientes de urgencias...

Querido paciente:

Sí, soy yo. "la chica" que te vio el otro día en urgencias a las 10 de la mañana, o a las 6 de la tarde, o a las 5 de la mañana. La que pasó planta el otro día. La misma.
Más bien tirando a bajita, pelo ondulado, gafas de pasta... y cara de niña. Voy a otro ritmo, es cierto. Creo que fue a los 15 años que el tiempo se paró y llevo un retraso de 5-7 años (según la versión) en mi aspecto externo.

Querido paciente... soy su médica. Sí. No soy una estudiante. No estoy haciendo prácticas. Soy médica. Médica residente. Eso es que estoy formándome para ser especialista. Créeme... la tarjetita identificativa que llevo colgada, me ha costado una nota de acceso por las nubes, 6 años de carrera, 7 meses de preparación intensa para una "oposición" y sacar un puesto en el examen MIR que no me da trabajo de manera indefinida, solo el tiempo que dure mi formación. Soy MIR. Algún adjunto me explicó que la palabra "residente" viene de que es como si viviéramos en el hospital. En algunos momentos, sobre todo cuando una guardia sigue a otra guardia, o cuando hay que quedarse las tardes para preparar una sesión, a uno le entra la duda sobre si merece la pena pagar un alquiler realmente. ¡¡Pero a ver dónde meto a los gatos si no!!
No voy a exagerar. No me creo mejor persona por ser médica. No soy superior a nadie. Soy yo. Y esta es mi profesión. La profesión que me costó mis sudores, mis lágrimas... ¡Que me cuesta!
 Pero también me da  alegrías. La profesión que elegí.

Querido paciente sé que a veces estás molesto porque llevas dos horas esperando en urgencias a ser atendido. Sé que te molestas más si en algún momento (ante la desesperación de las benditas enfermeras) me paso a decirte que es posible que aún tardes más tiempo en ser atendido. Esto es urgencias. La guerra. Al principio intentaba alejarme de ese tipo de frases... pero al final, cual "madre" cayendo en las frases de su madre... acabo diciendo lo de "Esto no es una carnicería. Aquí  no vamos por número. ¡Atendemos primero a los pacientes graves!"
No decimos que lo tuyo no sea importante (aunque puede que no lo sea...) , pero si tardas un poco más, no es porque esté dedicándome a mirar a ver si pasa alguna estrella fugaz. Probablemente esté atendiendo a pacientes graves o potencialmente graves. Sí... no somos superhéroes... pero a veces los pacientes se mueren. O  pueden llegar a morir o perder alguna capacidad importante de no atenderlos rápido. De ahí la palabra URGENCIAS.

Querido paciente, disculpa si, una vez solucioando tu problema, tardo 10 o 20  minutos más en darte el alta. Créeme mi función no es solo verte en un box y extender una varita mágica y ¡¡zas!!: medicación puesta, diagnóstico, informe de alta redactado, pruebas copiadas en el informe...
Créeme... además estoy atendiendo a otros pacientes. Créeme, a veces desde que me entran ganas de orinar hasta que encuentro el hueco para hacerlo, pueden pasar más de dos horas. 

Querido paciente, no nos ayuda que vayas diciendo en voz alta por medio de urgencias que "meundo desastre", que "vaya la sanidad que tenemos", que "¿para eso pagamos?". No. Por muy alto que lo digas no podremos atendenderte antes, ni tardar menos en que ingresen a tu familiar, ni nada... En urgencias el tiempo es relativo. No somos máquinas. No somos las únicas personas que estamos trabajando porque todo salga lo mejor posible. Hay gente en el laboratorio sin parar, hay radiólogos sin parar, hay celadores sin parar...
Siempre lo digo: quéjate. Si lo que te molesta es el tiempo de espera, especialmente... quéjate. Pero quéjate por escrito. Yo también creo que falta personal. Pero a mí no me van a hacer caso. Y porque grites más, no puedo dar más.

Querido paciente... sé que a veces me miras con desconfianza. Sé que a veces esa desconfianza desaparece en dos minutos en cuanto ves que te atiendo. Soy médica. Sí... no llevo 20 años ejerciendo. Sí... puede que haya cosas que sea la primera vez que vea. Incluso si llevase 20 años, podría ser también la primera vez que las viera. Muchas otras son el pan de cada guardia (la mayoría). Querido paciente, sé que es difícil, pero confía en mi "inexperiencia". Yo no confío en mi misma, y eso me hace no ser osada. Eso me hace consultar mis dudas en libros, eso me hace consultar con un adjunto o con dos, o con tres. Eso me hace llamar al especialista (aunque a veces eso me haga llevarme alguna bronca por "molestarlo"). Eso me hace no dar altas sin estar segura de que te puedes ir casa.

Querido paciente... tengo miedo. Tengo miedo de no hacer las cosas bien, tengo miedo de no darte el trato que mereces. Y no quiero dejar de tenerle miedo a eso. Solo quiero controlarlo. Es algo que estoy consiguiendo poco a poco.

Querido paciente, tú no lo sabes... pero a veces mi guardia depende de los adjuntos que haya. A veces no nos tratan bien. Muchas veces tengo más miedo a cómo me traten  que a enfrentarme a un paciente grave. A mí no me ha pasado... pero sí sé de compañeros que han tenido que salir un rato de urgencias para llorar por eso.
Tú no lo sabes, pero puede que yo tampoco esté pasando por un buen momento. Puede que yo también esté nerviosa, puede que esté triste, pero que igualmente me toque trabajar ese día.
Tú no lo sabes, pero puede que yo también esté enferma o lo esté un familiar mío.
Tú no lo sabes, pero puedo estar realmente preocupada por el paciente que acabo de pasar a observación o por la familia de aquel hombre en sus cuarentaypocos que acaba de fallecer sin que hayamos podido hacer nada.
Tú no lo sabes, pero cuando pasé por observación y vi a tu padre, anciano, con demencia,  tumbado, con la mirada perdida mientras le pasaba la bolsita de sangre, le di la mano unos sengundos. Apreté un poquito para darle fuerza... o cariño. No lo sé. Estar solo en observación no debe ser fácil.
Y es mi trabajo, eso sí lo sabes. Y cobro por ello, eso también lo sabes. Quizás no sepas que mi hora de trabajo en una guardia no llega a los 10 euros. No soy ambiciosa, pero créeme, no está bien pagado.
No pasa nada, no vengo a hablar de dinero.
Tú no lo sabes, pero es que yo a mi casa, me llevo algo más que dinero. Me llevo historias. Historias que me hacen reír o que me hacen llorar. Me llevo un papel con códigos de algunos pacientes para revisar qué pasó con ellos durante su ingreso. Para seguir aprendiendo. 

Solo quiero decirte, querido paciente, que intentes ser eso... paciente. No te pido una alfombra roja o un aplauso al entrar en el box. Solo educación. Todo fluirá mejor. Te pido que vengas a urgencias cuando realmente sea una urgencia. Y si es así, te pido que vengas ¡rápido!
Te prometo que daré lo mejor de mí. Incluso cuando lleve 12 horas seguidas trabajando y aún me queden otras 12 por delante. Prometo intentar sonreír si se dan las circunstancias.

Y a ti... querido paciente... siento haber caído en los tópicos del paciente/familiar que se queja, porque la verdad es que la mayoría de las veces no es así. La mayoría de las veces hay educación, paciencia y agradecimiento. Pero esas otras excepciones pueden hundirte un poco más en una guardia.

Así que... paciente, ciudadano de a pie... o yo misma... Sea a quien sea... si en algún momento dudas en dar las gracias o no darlas... ¡¡DALAS!! Tú no lo sabes... pero quizás esas "gracias" me compensan todo lo demás. Me compensan las quejas de "los otros", me compensan los "adjuntos malos", me compensan el sueldo del residente, me compensan el aguantarme un par de horitas más antes de orinar. Esas "gracias" me dan el impulso para seguir sonriendo en la guardia.

Así que a ti, querido paciente, que diste las gracias o que viniste a urgencias cuando tenías que venir... GRACIAS.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

Rotatorio R1 - Radiodiagnóstico - Mes 5

Antes de rotar por este servicio... había escuchado un poco de todo: "prepárate para engordar... desayunarás 3 o 4 veces", "no harás nada...", "me encantó como especialidad..."
Tal cual... en función de quién viniera, las opiniones sobre el rotatorio eran muuuy variadas. Pero aquí he venido a contar la mía... :p

Radiodiagóstico
Especialidad desconocida por gran parte de la población general. Muchos pensarán que es quien hace las radiografías, o, en el mejor caso, los TC ("escáner") o... a saber. En realidad es una especialidad muy amplia, que no incluye nada de lo anterior:
La función de los especialistas en radiodiagnóstico es interpretar las pruebas de imagen (ya sean radiografías, TCs, resonancias, ecografías, mamografías...) Además, tienen otro campo importante en la radiología intervencionista, donde, usando pruebas de imagen, ejecutan alguna técnica que puede contribuir al diagnóstico (toma de biopsia o histerosalpingografía  por ejemplo), a la administración de tratamiento (colocación de un catéter venoso central) o ser directamente terapéutica (drenajes, embolizaciones...)

Pero yo me centraré en la parte más diagnóstica. Donde realmente he pasado mi mes de rotatorio.

Mi día a día en radiodiagnóstico
Como en otros servicios... había sesión mañanera. Eso sí, en este caso, las sesiones no constían en hablar de pacientes que se habían atendido durante la guardia, ingresos, etc. En este caso eran sesiones puramente formativas. Cada día un residente o un adjunto, llevaba preparada un tema en concreto o algún caso clínico.
Después de eso... sí... después de eso algunos se iban a desayunar... jaja

Luego, me sentaba junto a la adjunta que tenía asignada (que veía los TC de hematología y algunas cosas de urgencias) y me iba explicando lo que se iba viendo.
Me hacía algunas preguntas, pero la mayoría de las veces eran fáciles y celebraba cada uno de mis aciertos por simples que fueran. Así que salía con la moral por las nubes... jaja

La última semana de rotatorio, tuve que presentar yo una sesión que hice sobre Linfoma de Hodgkin, su presentación radiológica, y la importancia de las pruebas de imagen para su estadificación y tratamiento.

Evaluación subjetiva de la rotación
Es otro ritmo, porque, lógicamente, no realizas un papel activo. Y en algunos momentos de la mañana, se hacía un poco pesado lo de ver un TC detrás de otro...
Pero... puedo decir que aparte de que me trataron genial y me he reído mucho por el buen ambiente que había, ¡¡me ha gustado mucho!!
Es una especialidad interesantísima por la que nunca me sentí especialmente atraída pero a la que, a día de hoy le veo muchas ventajas:

  • Supongo que el hecho de que no tenga "sus pacientes", resulta poco atractivo para el futuro novato residente (quizás ese es uno de los motivos de que se elija con una edad ligeramete superior a la media . Tengo la impresión de que es una opción que más de uno se plantea como segunda especialidad después de haber visto el percal ...) La verdad es que durante la rotación, no le vi más que aspectos positivos al asunto: primero por la parte de no tener que "aguantar" la presión asistencial de manera directa, y segundo por la parte más emocional. El hecho de no ver la cara al paciente ni tener que tratarlo y ver evolución, hace más sencillo emitir diagnósticos y después poder dormir algo más tranquilo.
  • La parte diagnóstica es alucinante. Flipaba al ver cómo dándole un vistazo al TC eran capaces de localizar algo. Debatían el diagnóstico, buscaban  imágenes semejantes para apoyarlo, y se lanzaban. Se mojaban muchísimo. Y es más... después de lo visto... la gran mayoría de las veces, aciertan (tengo muchas anécdotas de rotaciones médicas en las que se vierten muchas dudas sobre los informes de TCs por confusión con la clínica... que al final acaban dando la razón a la imagen) 


En fin, la verdad es que, si bien no es mi intención tener que repetir el MIR (pero nunca digas nunca) me quedo con lo realmente interesante de la especialidad, su diagnóstico diferencial, etc... Y también su comodidad. Porque sí, pese a la cantidad de trabajo que haya, es otro escenario. No es el mismo estrés... es agradable de ejercer (o al menos es mi sensación después de un mes)

Es cierto que se pierde la parte del tratamiento, del  seguimiento del   paciente. Es cierto que se pierde "la satisfacción" de resolver la patología de un paciente, o de hacerle la vida (o la muerte) más fácil de una manera más directa.

Ahora mismo un hospital sin servicio de radiodiagnóstico se hunde...  pero quizás se tienen que dar las palmaditas en la espalda entre ellos, porque pese a todo, es un trabajo que "no se ve" (al fin y al cabo... están un cuartucho oscuro mirando en una pantalla... ¿alguien lo ve?)

He aprendido + curiosidades...
- A mirar el TC "con cariño", como decía mi adjunta... Sigo sin ser capaz de ver gran cosa a primera vista, pero al menos, soy capaz de localizar lo que pone en el informe.
- Que la radiología simple, de simple... no tiene nada... Me parece muy muy difícil y no pienso fiarme nunca de lo que yo vea en urgencias en una placa de tórax...
- Que nada viene escrito en las pruebas de imagen. No hay ningún cartelito ni flechita indicándote dónde tienes que mirar (muchas veces los pacientes creen que ahí se ve todo... y no... es un mapa no escrito cada imagen)
- Que se puede aprender muchísima patología
- A veces tengo la impresión de que los radiólogos mismos no son conscientes de las repercusiones que pueden llegar a tener sus informes (tratar/no tratar a un paciente... mandarlo a cirugía o llamar a la UCI.... ) aunque sí que los miran con cariño... ¡¡no sé si realmente sienten que tienen la sartén por el mango de medio hospital!!
- He aprendido a ver adenopatías... a saber dónde tengo que buscarlas, cuándo son significativas, cuando hay que pasar...
Quistes renales... :p 
- Al ver los TCs de hemato, he tenido la oportunidad de hacer una correlación clínico-radiológica en tiempo real... Cuando veía algo llamativo (como una esplenomegalia) me iba a la planta  a que me dejaran palpar el bazo... y cosas así.
- A que lo de los quistes renales simples que tiene la mitad de la gente, debería de figurar en los atlas de anatomía como variantes de la normalidad...
- No sé si es lo habitual en todos los servicios de rayos... pero a mí me encantó lo de la maquinina que hablaban al micrófono y reconocía todo de una manera genial evitando tener que escribir todo el tiempo (estaría genial para la planta a veces... la verdad... jaja)
- Que es una especialidad chula... que como estudiante no llegué a conocerla bien


Por último, quería recomendar a estudiantes/residentes/adjuntos, ESTE BLOG genial de radiodiagnóstico que llevan unos resis, donde cuelgan casos clínicos súper-completos. Donde yo me siento totalmente abrumada a la hora de contestar... e impresionada por los comentarios de los craks... jaja Pero donde aprendo un montón.