Cómo quemar a un residente

Esta es mi historia... entremezclada con las historias de muchos otros residentes de mi especialidad y de otras especialidades (médicas y quirúrgicas). Algunos de ellos son amigos de facultad, otros anónimos que me envían emails como vía de escape.

Esta es la historia de muchos de los residentes en España (supongo que no es muy diferente en el resto del mundo). Me gustaría pensar que no todos estamos así. Me encantaría pensar que no llegamos ni a la mitad.

Esta es nuestra historia. Narrada a veces en primera persona, aunque no sea mía.

Yo no quería ser médica. Nunca quise serlo hasta que quise. Me costó algunos años querer, porque yo me sincopaba con la sangre. Pero el día que quise... no pude parar. 
Me presenté a exámenes voluntarios para subir nota. Presenté mi preinscripción en casi toda España y soñé. Celebré por todo lo alto mi admisión en la carrera. Ese fue el primer subidón. Seguido de tantos otros: la primera práctica de anatomía, los primeros aprobados, la primera práctica clínica con bata impoluta y colocándome el fonendo del revés... 
Exámenes, más exámenes. 6 años de exámenes. Café, chocolate, lágrimas, verano y vuelta a empezar.  Historias de amor y desamor. Amistades de un día y amigos para siempre. 
Y el único fin de todo eso... ser médica. Ni una vez me arrepentí de estar ahí. Todo merecía la pena por alcanzar el objetivo.

Y luego el MIR. Decenas de entradas plasmadas en este blog y en cientos más de lo que conlleva la preparación. No me voy a repetir. Consigues un buen número. Incluso eres el número 1 del MIR. 

El día de la elección lo recuerdo como uno de los mejores días de mi vida. Es extraño que mirando a atrás me den ganas de abofetear a mi "yo" de entonces unas cuantas veces. Por ilusa. 
La sensación era de que todo había merecido la pena. 

Comienza la residencia y de R1 casi todo es luz y color. Y pasa la residencia y ves que se te va agriando el carácter. Que no sabes si lo del estrés y las canas tiene un fundamento científico... pero tú te has llenado de canas. Y de disgustos. Y de rabietas. 
Y entonces llega el punto de que a ti te ha pasado, pero otros lo confiesan antes que tú: "ayer salí llorando del hospital". Y le pasa al de lágrima fácil y al "duro".

Decían que a todos los residentes les pasaba. Que cuando preguntas por la especialidad no le puedes preguntar a un R4 porque está quemado. ¿Pero qué pasa si le preguntas a un R3? ¿Incluso a un R2? 
Y la pregunta del millón... ¿cómo consigues que se queme una persona que ha invertido x años de su vida en llegar ahí, que está haciendo el que se supone que es el "trabajo de sus sueños"? ¿Cómo consigues que se queme una persona en 3 años? 


No es tan complicado. Basta con seguir unos sencillos pasos:


  • Ponle un año o dos, o más... a hacer guardias en la puerta de urgencias (que curten... ¡claro que curten!) con el mínimo apoyo posible. Deja que lo ningunee todo el mundo. Desde auxiliares a jefes de la guardia. No lo defiendas nunca ante un paciente. Déjalo solo y critica sus fallos a sus espaldas.
  • Recibe al residente en el servicio con vítores. Con la alegría que conlleva tener un trabajador capaz de echar horas y horas, cobrando poco y guardando silencio.
  • Asume que el residente cuando entre en el servicio ha adquirido la TOTALIDAD de los conocimientos de la especialidad. Por ciencia infusa. Sorpréndete cuando le hables de alguna peculiaridad de la especialidad y él la desconozca.
  • Ante el desconocimiento del residente... procura no explicarle nada. O mejor aún, explícaselo a los estudiantes en bajito por si se entera el residente. Recuérdale que tiene que estudiar más (aunque sea su primer día... siempre se le puede recordar)
  • Utiliza la segunda persona del plural para involucrar al residente en tus propios errores: "Se nos olvidó hacer esto..." "No nos fijamos en aquello..."
  • Recuérdale cada cosa que ha hecho mal. Desde olvidar una tilde en un informe hasta algo importante. No le expliques la manera de hacerlo correctamente, así podrás recordarle día a día todo lo que hace mal.
  •  Si crees que alguna vez ha hecho algo bien (incluso, muy bien) procura que no se entere nadie, o directamente asume el éxito del procedimiento. No le felicites ni le des una palmadita en la espalda... no vaya a ser que se lo crea.
  • Delega los pacientes/cirugías que no te apetece ver/hacer en el residente. Sobrecarga su agenda y posteriormente critica su falta efectividad.
  • Planifica unos rotatorios pensados para cubrir las deficiencias del servicio y no en la formación del residente.
  • Ponlo en evidencia delante de otros adjuntos (eso sí... con una sonrisa)
  • Hazte el sorprendido cuando te enteras de que para terminar el trabajo de la mañana, tiene que invertir buena parte de la tarde. Al minuto de eso, recalca la poca implicación de los residentes en "x" proyecto del servicio. De paso, vuelve a recordar que tienen que estudiar más.
  • Indígnate si escuchas alguna voz que reclama la libranza de las guardias. Alegar al que "siempre se ha hecho así" es un nivel de evidencia AI que justifica no librar.
  •  Haz que el día de libranza sea más eterno de lo habitual. No permitas que se vaya ni 5 minutos antes aunque no haya nada que hacer y su labor sea prescindible.
  • Cuestiona a espaldas del residente las prioridades de su vida (aunque esa prioridad sea llevar al médico a su hijo)
  • No te intereses en ningún momento por la vida de tus residentes: de dónde son, qué les preocupa... Asume que toda su vida, 24 horas del día durante 4 o 5 años, gira en torno a la especialidad. Siéntete con la libertad de recordar su escasa implicación si te enteras de que quedó para cenar con unos amigos.
  • Si eres resi mayor... no hagas nada por tus resis pequeños. Es más, a ser posible, haz que padezcan lo mismo o más de lo que tú has padecido. Si haces algo mal... cúlpales a ellos. Sé un cacique en las puestas de guardias. No permitas que tengan un fin de semana libre. Crea nuevos caciques.
  • Si eres adjunto y piensas diferente, no defiendas nunca públicamente a un residente, ni siquiera pongas mala cara. Asume que la situación no puede cambiar.



En resumen... haz que llore. Haz que su vida como residente deje de tener sentido. Haz que se plantee dejar la residencia (y que no la deje porque no cree que su situación mejore repitiendo el MIR)  Haz que deteste la profesión que eligió. Haz que "se le quiten las ganas de vivir" (suena exagerado... pero me lo han escrito en un email).


Cuando pregunté en distintos hospitales, una R2 (se supone que "no quemada" porque por lo visto solo se queman de R4...) me dijo que en ese momento no es que no haría esa especialidad... es que no haría medicina.


Es triste que haya tantos residentes así... y tan poca gente dispuesta a que la situación cambie.

Comentarios

  1. Muy fuerte lo que escribes... Y lo más aterrador de todo esto es que es cierto.
    Hay muchas cosas que cambiar en la formación de medicina (universidad, planes de estudio,etc.) pero quizás habría que empezar por aquí... Porque lo que está en juego es la calidad asistencial, y al final de toda esta locura, el que acaba pagando el pato es el paciente.
    Somos lo que aprendemos. Es muy difícil nadar a contracorriente en un ambiente tal hostil. Hace falta más gente que de verdad quiera cambiar las cosas, para que así todos podamos ir en el mismo sentido.
    Un beso.

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    1. Poco a poco... todo se hace poco a poco...
      A veces hay que luchar y otras hay que callar y esperar... Pero esto es así ;)

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  2. No he visto una queja tu asistencia, ni de los pacientes en tus comentarios, lo que me hace pensar que haces una gran trabajo, felicidades!...Si el problema son los jefes y el sistema, ya te queda poca residencia. Espero que todo vaya mejor, suerte!

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    1. jajaja No sé si las cosas cambiarán demasiado cuando sea adjunta... jaja Pero nunca dejaré de intentar mejorar la situación de los que vienen detrás, aunque ya "no me afecte". Porque todo puede mejorar... Siempre. Y la excusa de que antes todo era peor, no me sirve para no intentar mejorar.

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  3. Me rompe el corazón.

    Qué te voy a decir, que muchísimo ánimo para soportar la situación y que no pierdas lo mejor que tienes, que es precisamente lo que te hace querer hacerlo todo diferente, pensar más en los demás, construir una medicina mejor.
    Estoy segura de que tú eres como esos médicos que cuando los estudiantes vamos de prácticas decimos: quiero ser como ese.
    Así que no te rindas. No te rindas. Tú puedes. Día a día, paciente a paciente. Tú puedes.

    Un abrazo muy fuerte

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    1. Es una situación generalizada dentro de los residentes... jaja Hay como una astenia y un hartazgo de todo y a todo.
      Pero bueno. Todo pasa... incluyendo la residencia. Incluso más rápido de lo que jamás habría pensado.. jajaja

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  4. Uf, ganas de llorar me han dado hasta a mí. Qué mal todo. Gracias por compartir tus pensamientos, tu experiencia, e incluso los de otros. Un saludo.

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    1. Precisamente una de las cosas que más conflictos me creaban a la hora de escribir esta entrada, era que a los estudiantes (sobre todo pequeños) os pudiera desanimar. Pero creo que no es así... jaja
      La universidad tiene muchos defectos y la formación de un residente también. Creo que siempre hay que buscar que todo sea mejor en todos los aspectos de la vida. No solo para nosotros mismos, sino para todos los que vengan detrás.

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  5. Tristemente todos pasamos por esto alguna vez, pero por suerte siempre aparece algo que nos devuelve la ilusión (un paciente, un proyecto, una nueva meta...) y de estos momentos uno siempre sale más sabio ;)
    Ánimo y sigue nadando a contracorriente, que no estás sola!!!

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  6. Y por eso aparezco ya tan poco por los blogs, por la falta de interés de la medicina de un R4 muy quemado. ¿por qué no escribí yo esta entrada?. Quiero retomarlo, ahora que me queda poco para acabar la residencia. Solucionarlo es prácticamente imposible, y el menosprecio de trabajo que encuentras al acabar es miserable. Vocación, vocación, vocación... ¿supieron alguna vez que fue eso?. Un beso querida amiga.

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    1. Querido amigo Pablo... ¡¡cuánto tiempo sin saber de ti!! No desaparezcas así!!! jaja y vuelve... aunque solo sea para protestar... ¡¡vuelve!!
      Me acordé mucho de ti mientras la escribía.
      Si contactamos por privado, te contaré algunas cosas interesantes, pero no recuerdo tu correo.

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    2. pablolprm@gmail.com ! No nos tenemos que perder tanto tiempo! Escríbeme y nos agregamos al whassap! Un abrazo amiga.

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  7. Todo cierto.
    Voy a hacer un apunte en esta frase: "Ante el desconocimiento del residente... procura no explicarle nada. O mejor aún, explícaselo a los estudiantes en bajito por si se entera el residente. Recuérdale que tiene que estudiar más (aunque sea su primer día... siempre se le puede recordar)". Que afortunado el alumno al que le explican. He visto situaciones en que los alumnos era mejor que se quedaran en casa a estudiar. Les iba a ser más útil y se sentirían mejor. Dando vueltas por los controles porque nadie se quiere hacer cargo de ellos.

    Y otras frases se pueden extrapolar al resto de personal sanitario.
    Te van sacando las ganas poco a poco y sigues por los ánimos que te dan los pacientes.
    Triste pero cierto.


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