lunes, 10 de junio de 2019

Ojalá te vaya muy bien, corazón

Dentro de mis millones de propósitos hematológicos y de blog... están: estudiar más, divulgar más, compartir más, ayudar más...  En definitiva... escribir más. Todo va un poco unido.
La vida de residente no me ha permitido hacer apenas nada de esto durante 4 años.

La cuestión, es que quiero seguir por aquí.

El día del paso de R4 a A1 con mi coR
Han pasado muchas cosas en este último mes. Lo más importante es que he descolgado mi tarjeta de residente para pasar a una muy parecida en la que pone algo así como facultativo especialista en Hematología y Hemoterapia. No me han repetido la foto. Han decidido que la misma cara de pardilla, con la blusa medio caída por un lado y mechones por los ojos, vale igual para ser resi que para ser adjunta. Que total... si acaso, he engordado algo y me ha salido alguna  un buen mechón de canas en estos cuatro años... pero que sigo siendo la misma.

Y así es... 4 años después, soy especialista en Hematología y Hemoterapia. He aprendido muchísimo y he desaprendido muchísimo también. Y estoy perdidísima en un mundo de responsabilidad. Ser A1 en el fondo es ser un poco R1... De hecho, mañana tengo mi primera guardia de A1 y estoy infinitamente más nerviosa que en mi última guardia de R4, donde tenía una impresión de absoluto control de la situación.

Tengo un castillo de Disney montado en mi mente acerca de mi futuro, pero de momento, está a punto de comenzar el verano... y lo que hay, es lo que hay. Y lo que hay, es que soy adjunta de hematología en un comarcal hipervinculado a mi "hospital de origen",  a punto de matricularme en un doctorado, con dos diagnósticos de LMC en un mismo mes, con ganas de madurar y dar el salto a la sangre periférica (solo apto para frikis hematológicos)

Y, ¿qué más he hecho en estos últimos meses?
- He vuelto a cambiar el diseño del blog (he cambiado más veces el diseño del blog en los últimos meses, que el número de entradas que he escrito, lo sé... pero soy una antigua y lo otro no me terminaba de gustar)
- He pasado dos meses de rotatorio fuera de mi nicho medular y han sido el mejor rotatorio de toda mi residencia
- He contestado como 15 emails de gente que quería hacer hemato. Tropecientos guasap... Me  he sentido mayor.
- No he tenido que cobrar ni un día de paro... lo que prácticamente significa que no he tenido vacaciones. Y ha sido extraño, porque esta situación no entraba del todo en mis planes.
- He agotado todas las fuerzas que me quedaban para hacer guardias... y por primera vez en 4 años, hace más de 30 días que no hago una guardia presencial de 17-24 horas. Situación extraña... Las puertas no las echaré de menos... pero creo que el puntito de las de especialidad... algo sí.
- He conocido en persona a dos resis de hemato que en su día me escribieron por la hemato... jaja y son más majos aún en persona. Me hizo mucha gracia la cara de "fan" absoluto de uno de ellos, como si yo fuera una aparición de Elvis Presley. Saludos si aún me leéis... ;)

Sigo paseando todas las semanas por mi hospital de origen. Y esto es lo que da título a la entrada. Hace menos de una semana supe que había ingresado un paciente al que yo conocía desde hace más de 2 años. Qué cruel es a veces la hemato... leche... Fui a verlo. Solo por saludarlo. Le dije que en realidad ya no trabajaba ahí... Entre otras lindezas me dijo... "Ojalá te vaya muy bien, corazón".

De cuatro años... me quedo con esto.

Mañana...cuando mi busca se encienda. Cuando comience mi guardia.

¿Qué significa que me vaya muy bien? ¿Tener trabajo? ¿Dormir tranquila? ¿Curar pacientes? ¿Aportar algo a los que me rodean? La verdad es que no tengo ni idea... Pero, ojalá que me vaya muy bien. Ojalá que sea paralelo a la evolución de mis pacientes.

Ojalá, querido pacientito, te fuera muy bien a ti, corazón.

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